La Iglesia ortodoxa se separaró de la Iglesia católica principalmente en el siglo XI. Conservan los siete sacramentos, coinciden en la doctrina y mantienen la sucesión apostólica (sus obispos descienden de los apóstoles recibiendo el sacramento del orden). Es una lástima que los enfrentamientos del pasado continúen manteniendo esta separación entre católicos y ortodoxos, pues la fe y los sacramentos son los mismos.