No presentan una oposición absoluta, sino gradual. Por ejemplo, los adjetivos rico y pobre son antónimos graduales porque un sujeto A puede ser más rico o más pobre que otro sujeto B. La oposición, por lo tanto, no es absoluta. Otros pares de antónimos graduales son bonito – feo o lleno – vacío
Muñoz-Basols, Javier, dir. (2017-). Portal de lingüística hispánica http://hispaniclinguistics.com/glosario/