Léxico crítico de estudios de género y feminismos

Este léxico reúne conceptos que atañen a los estudios de género en un sentido amplio, es decir que contempla los paradigmas teóricos feministas, queer, cuir y transfeministas. Sabemos que el lenguaje nos hace sujetos mientras produce mundos, desde el feminismo se han develado sus matices sexistas, pero también el lenguaje es el que nos ha dado las herramientas para pensar otros mundos...

2021-10-02 Idioma: es 121 términos Borrador
Opciones:
InicioCuerpo

Cuerpo

Notas
Nota de alcance

 

En los inicios de la década de 1970, cuando el grupo de Boston sacó el libro Nuestros cuerpos, nuestras vidas, el feminismo dio comienzo a una crítica política del cuerpo y a una lucha en contra de las desigualdades experimentadas en él. A diferencia de otros enfoques, las feministas no se conformaron con explicar la influencia que ejercían las distintas representaciones del cuerpo, sino que pugnaron contra el uso que de este hacía la sociedad patriarcal. El cuerpo se convirtió en un espacio de lucha política. Más adelante, intentaron buscar respuestas a las incógnitas de la diferencia, sobre lo masculino y lo femenino, el cuerpo sexuado y la dicotomía sexo/género, cuestionada por los estudios queer. Hablar del cuerpo nos lleva a una infinidad de campos del conocimiento y de la experiencia: el cuerpo productivo y el reproductivo, el de la performance atlética, el de la biología y la genética, el de la niñez y la ancianidad el de la sexualidad, el del placer y el goce y el de esos otros cuerpos desobedientes, como los queer, los anoréxicos, los obesos; también los mutilados por la guerra, los enfermos, los estériles, los desnutridos. Pero tanto los cuerpos abyectos como “los que importan”, siempre y en cualquier situación, son cuerpos sexuados y genéricos. Las culturas posindustriales producen y reproducen el narcisismo vacío del que habla Gilles Lipovetsky, donde lo que rige es la lógica del mercado y la hegemonía tecnológica, con un predominio de la imagen mediática. En el cruce de estas coordenadas está el cuerpo. El desarrollo de nuevas tecnologías dirigidas al cuerpo ofrece la posibilidad –ilusión magnificada– de intervenir sobre su materialidad, de modificar, modelar, construir un cuerpo a la medida de las necesidades, los deseos y las fantasías hedonistas. Hay una intrusión tecnológica sobre los organismos que transforma radicalmente la anatomía y la fisiología, sea en el ámbito protésico, genético o bioquímico. Nadie sabe con certeza lo que está aconteciendo con los cuerpos y las sexualidades en el ciberespacio. ¿Qué sabemos, por ejemplo, sobre el futuro de la dicotomía heterosexual después de la clonación? Lo mismo ocurre en el ámbito sociopolítico: ¿cómo se vive la globalización y la cultura de la mercancía en las sociedades poscoloniales, saturadas de cuerpos de desecho, migrantes, exiliados, desnutridos y enfermos?
Las aportaciones contemporáneas del feminismo y de la teoría queer han subrayado la complejidad y heterogeneidad de los cuerpos en contraposición con la ideología de género, que presenta la dicotomía hombre/mujer a partir de identidades excluyentes, definidas en términos de gruesas diferencias anatómicas y donde el binarismo hombre/mujer se presenta bajo la norma heterosexual. Sin embargo, esta gruesa dicotomía esconde un complejo proceso de finas capas que intentan mantener un equilibrio: la apariencia de género con sus diferencias anatómicas, los roles de género, la orientación sexual, las fantasías sexuales, la afectividad generizada. La construcción y la vigencia de cada una de estas capas trata de un ir y venir de lo femenino a lo masculino, respondiendo al imperativo de género, que constantemente exige una declaración frente a la sociedad y frente a uno mismo. El construccionismo ha optado por separar metodológicamente el cuerpo material del construido socialmente a través de las categorías sexo y género. El cuerpo biológico constituye el material sobre el cual actúan la subjetividad y el discurso, la cultura y la conciencia. El cuerpo socialmente construido subraya la naturaleza inacabada de un cuerpo que se va transformando con las elecciones de vida, pero que como cuerpo “natural”, al fin y al cabo, da cuenta de la experiencia corporal que transita de la vida a la muerte. Sin embargo, este enfoque ha sido fuertemente criticado por utilizar sin cuestionar las nociones básicas de la cultura occidental: las dicotomías cuerpo/alma, materia/espíritu, biología/sociedad, femenino/masculino. La cuestión es cómo entender el cuerpo, reconociendo a la vez su corporeidad, su materialidad, que por una parte está fuera del discurso (nace y muere, envejece y enferma, produce vida) pero, por otra, no puede entenderse sin el discurso. ¿Una corporeidad atrapada por la cultura?
Pensar el cuerpo sin considerar el inconsciente pareciera no ser suficiente. El psicoanálisis nos lleva al escenario del cuerpo deseante, pulsional y de goce, al del inconsciente, al de la diferencia sexual. El inconsciente encarna en el cuerpo desde su dinámica pulsional y sus formas de goce. La noción de pulsión hace trascender al cuerpo biológico sacándolo de los dominios de la necesidad para llevarlo al intrincado espacio de la subjetividad, de sus paradojas y torceduras topológicas. Freud postula la pulsión como ese punto límite entre lo somático y lo psíquico: un cuerpo con orificios pulsionales, ubicados entre el “adentro” y el “afuera” de lo corporal. Un cuerpo erógeno, y sexual, en cuyos orígenes está el deseo materno y los fantasmas que lo acompañan. Las configuraciones fantasmáticas quedan profundamente ancladas en el cuerpo erógeno y en la constitución sexuada del sujeto, aquello que para Judith Butler constituyen los “apegos apasionados”. Butler ocupa un lugar preponderante en los debates contemporáneos sobre la construcción de los cuerpos sexuados. Se inscribe en las críticas políticas de las luchas feministas, homosexual y queer. Para ella lo importante es cómo transformar el sistema imperante, no solo cómo resistir –según Michel Foucault–, ya que la resistencia es parte intrínseca en las relaciones de poder, sino socavando el sistema desde el lugar mismo de su producción, es decir, el inconsciente. Es ahí donde se producen y se reproducen los cuerpos dentro de una compulsiva “matriz heterosexual”. Ahí se sujeta y somete a los cuerpos a un sistema de dominación patriarcal, a partir de lo que llama los “apegos apasionados” y las “identificaciones melancólicas”.
La pulsión significa ir a la deriva, ya que esta no tiene un objeto. En los animales, el objeto se encuentra determinado genéticamente. No sucede lo mismo con los seres hablantes, puesto que para estos no hay objetos predeterminados, sino derivas libidinales, lo cual marca, de entrada, una ambigüedad sexual fundamental. Para Jacques Lacan, en el cuerpo anudan tres registros: Real, Simbólico e Imaginario. Por un lado, una construcción simbólico-imaginaria, y por otro, un resto fuera de toda imaginarización y que es del orden de lo no dicho, de lo Real, por su estatus pulsional vinculado con el goce. Para cada hombre y para cada mujer o alguna de sus variantes, el deseo y el goce se refugian en esos objetos llamados “objetos causa de deseo”, los “a” lacanianos. En lo simbólico el objeto “a” emerge como objeto de deseo producto de la ley. En otro extremo, el objeto “a” en su colindancia con lo real se encuentra con el goce y la pulsión de muerte (Freud postula una dualidad pulsional vida-muerte que nos permite repensar al erotismo y la sexualidad, dado que la muerte en psicoanálisis no es algo contrario a la vida, sino consustancial a ella). El registro de lo imaginario revela la complejidad del vínculo del cuerpo con su imagen, sostenida por la mirada del Otro, donde se produce una alienación fundante. En el psicoanálisis lacaniano, podemos colocar el género en el orden de lo Imaginario que se reafirma como un semblante, y que nos remite en parte al lugar de la mascarada de lo femenino y de la impostura de lo masculino. En lo simbólico, lo corporal es esa superficie de inscripción de la palabra, el interdicto y la ley, y la castración simbólica que instaura la incompletud fundamental y la falta. En lo simbólico, la palabra es la que hace cuerpo la carne. El significante mortifica al cuerpo y por obra del significante quedamos separados de esa materialidad corporal. Desde lo simbólico, de acuerdo con las fórmulas de la sexuación, solo hay un significante del goce sexual: el falo. Y solo hay un goce: el goce fálico. Sin duda, esto obedece a un ordenamiento falocéntrico de la cultura, ahí donde una mujer “no es toda”. Por esto en ellas hay que hablar de un “goce otro”. La sexuación en Lacan indica lugares, de acuerdo con sus formas deseantes y de goce: lugar hombre, lugar mujer, los cuales pueden ser ocupados indistintamente por seres con pene o con vagina. En lo Real, las formas de organización del goce en el cuerpo y la diversidad deseante exceden al sexo en su materialidad. Asimismo, exceden los mandatos culturales de género, haciendo estallar la dicotomía simplista de este en la cultura. “La sexualidad no puede llegar a ser nunca totalmente capturada por ninguna regla”. Se trate del tecnocuerpo, del cuerpo generizado del construccionismo o el pulsional y deseante del psicoanálisis, en su materialidad resulta, en suma, indiscernible. En conclusión, si bien el cuerpo no se puede concebir fuera del discurso, de un orden significante o de la cultura, tampoco se puede reducir a ellos.

Nota bibliográfica

 

Baz, M. (2000). Las metáforas del cuerpo: un estudio sobre la mujer y la danza. Ciudad de México, PUEG-UNAM.
Butler, J. (1997). The Psychique Life of Power. Stanford University Press.
Butler, J. (2002). Cuerpos que importan: sobre los límites materiales y discursivos del sexo. Buenos Aires, Paidós.
Butler, J. (2006). Deshacer el género. Barcelona, Paidós.
Lacan, J. (1975). Encore. Séminaire XX. París, Seuil.
HUMBELINA LOYDEN SOSA – ÁNGELES SÁNCHEZ BRINGAS

mención de responsabilidad

Humbelina Loyden SosaÁngeles Sánchez Bringas 

Vista gráfica de relaciones

02/10/2021

Fecha publicación

17/08/2026

Actualización

121

Términos

Cambios recientes

Ver cambios recientes