Este léxico reúne conceptos que atañen a los estudios de género en un sentido amplio, es decir que contempla los paradigmas teóricos feministas, queer, cuir y transfeministas. Sabemos que el lenguaje nos hace sujetos mientras produce mundos, desde el feminismo se han develado sus matices sexistas, pero también el lenguaje es el que nos ha dado las herramientas para pensar otros mundos... posibles. Y allí, desde los feminismos contamos con un paradigma de pensamiento que tiene sus ideas, sus debates y sus polémicas. Las entradas contienen la heterogeneidad propia de un discurso que pendula entre lo académico y lo militante, además de que son entradas dinámicas, en constante actualización. Este léxico ha tomado como base el Nuevo diccionario de estudios de género y feminismos, coordinado por Susana Gamba y Tania Diz, en 2020 y editado por Biblos. Se realiza en el marco del proyecto Ubacyt Intervenciones feministas en la cultura literaria latinoamericana.
Hábitat proviene del latín habĭtat, que significa ‘vivir’, ‘morar’. El concepto ha ido evolucionando desde la concepción del hábitat humano, urbano o rural, que se designa como el conjunto de factores que inciden en que un lugar sea habitable por la especie humana. Las condiciones físicas tales como las condiciones del territorio, topografía, clima, existencia de agua, u otras, así como el acceso a los alimentos y recursos naturales necesarios para la vida, y aquellos factores sociales, culturales y políticos constitutivos del hábitat humano. En el campo de la arquitectura y el urbanismo, así como de la geografía y la antroplogía, para diferenciar la aproximación al concepto de hábitat desde la biología, se lo cualifica como el hábitat construido, que puede ser colectivo o individual, y más preciso aún en la definición de la producción social del hábitat. Desde la disciplina de la arquitectura y el urbanismo, se refiere al concepto de hábitat desde las condiciones necesarias para satisfacer la habitabilidad y mejor calidad de vida de las personas. Entonces, el concepto de hábitat, de las ciudades, en términos de territorios urbanos, refiere al conjunto de bienes urbanos, redes de in- fraestructura, servicios, vivienda, según situadas en el territorio, así como también a sus características ambientales, los factores políticos, económicos, culturales, identitarios y de relaciones sociales que definen los asentamientos humanos. Desde la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad se definen tres dimensiones centrales para el análisis de las ciudades: la material, que corresponde a la ciudad construida sus bienes urbanos; la politica y de gestión del territorio a través de los instrumentos de planificación y acción territorial y presupuestaria; y la simbólica, que refiere a las tradiciones, culturas e intangibles que definen lo que se naturaleza y lo que es necesario de transformar.
Es entonces el hábitat el ámbito en el cual se expresan diversas y concurrentes dinámicas e interseccionalidades entre dimensiones diferentes, cada una con sus propias interacciones y complejidades; conformando entramados y ordenes que se situan en tiempo y espacios, y a la vez se vivencian en distintas escalas de territorios: el territorio cuerpo como el primero a ocupar y decidir, territorios casa, barrio, ciudad y metropolis (Falú 2016), los que no constituyen un campo definido en sí mismo, ni estático sino, por el contrario, configurantes de entramados relacionados.
El hábitat y su materialidad tienen permanentes dinámicas las cuales estan construidas y deconstruidas permanentemente por las fuerzas dominantes financieras, económicas y a la vez en deconstrucción y rebeldias por las resistencias de quienes sufren la desigualdad de los territorios o la omisión de sus identidades.
Las feministas vienen aportando a la construcción de esta compleja intersección de Hábitat y Género, en los últimos años ya nominada como de Ciudades, Mujeres, Generos y Diversidades. Esta construcción tiene un historia de aportes en América Latina, que es necesario reconocer en el marco del Enfoque de Mujer y Desarrollo (MED) primero, en la década de los 70-80, y más tarde a partir de los 90 en el marco de Género en el Desarrollo (GED), asumiendo entonces la que era menester desarrollar un concepto sinérgico que permitiría el análisis relacional de varones y mujeres, ya que no sería posible analizar a la mujer en relación al hábitat, los territorios y ciudades de manera aislada.
Desde el feminismo se comprende que este cruce conceptual de hábitat y género está vinculado y es producto de procesos sociales, económicos, tradiciones y culturas en los cuales las relaciones de género son parte constitutiva. Se busca entonces, aportar y explicar las relaciones de desigualdad entre varones y mujeres y cuánto de éstas se expresan en el territorio, al mismo tiempo que distintas autoras Dolores Hayden (1984, 2002), Doren Massey (1994) afirmarán que la conformación del territorio incide en la reproducción de esas relaciones. La compleja combinación de género, territorios y ciudades, no podían excluir las políticas públicas, ya que éstas encuentran su expresión en el territorio y son resultados de posicionamientos teóricos, implícitos o explícitos. En el inicio del siglo XXI se incorporará también la dimension de la diversidad. Esto en sintonía con los Consensos alcanzados en la región en las reuniones convocadas por CEPAL como secretaría técnica de las Conferencias Regionales sobre la Mujer de América Latin y sus documentos resultantes los cuales irán sucesivamente incorporando explicitamente a jovenes, indigenas, afrodescendientes, lesbianas entre otras identidades que son reconocidas por las representaciones de los gobiernos como necesarias de ser incorporadas a la atención pública.
Las pioneras desde los 70 en adelante aportarán a la construcción teórica y política de este ámbito disciplinar; habrá una alimentación conceptual desde geógrafas, arquitectas, urbanistas, sociólogas, planificadoras, las que construirán el primer andamiaje argumental sobre la omision de las mujeres en el hábitat y sus políticas, con un fuerte énfasis en las ciudades. Lo dicho se explica en América Látina por ser un continente cuya población urbana ha incrementado consistentemente desde inicios del siglo XIX en las ciudades, siendo hoy la población urbana más del 80% del total. Esa labor inicial que legitimó este campo de estudios en las feministas latinoamericanas recibió desde las décadas de 1970 y 1980 en adelante algunas influencias decisivas, como las Ann Schlyter, Neila Kabeer, Chantal Mouffe, la geografa marxista Doreen Massey, quienes inauguran los debates sobre mujer y vivienda, mujer y hábitat. Doreen Massey aportará sus conceptualizaciones sobre el sentido e identidades del lugar. Desde Estados Unidos Margareth Lycette y Mayra Buvinic (Buvinic et al., 1983), serán visitas obligadas para quienes en la región comienzan a trabajar el tema. Geográfas como Aurora García Ballesteros (1986) aportará en el análisis del territorio y las mujeres, con énfasis en la vida cotidiana. También tienen su reconocimiento en los primeros trabajos de las latinoamericanas sobre el tema, Caroline Moser, Caren Levy (DPU) y Jo Beall de la London School of Economics. Contemporaneamente y en el espacio propiciado por la Coalicion Internacional del Hábitat, Ana Falú (Argentina), Marisol Dalmazzo, Lucy Cardona (Colombia), Josefina Huamán (Perú) y dos extranjeras trabajando en América Latina, Catalina Hinchey (USA) y Marie Dominque de Suremain (Francia) conforman el primer Grupo de Mujer dentro de la coalición, la Red Mujer y Vivienda que será en poco tiempo conocida como la Red Mujer y Hábitat de América Latina con numerosa produccion y formadora de recursos humanos en el tema, desde 1985 en adelante.
Ya en 1988 desde Perú, Maruja Barrig edita De vecinas a Ciudadanas, de la ONG Sumbi. También desde Lima Jeannine Anderson y Cecilia Blondet contribuirán al desarrollo teórico y aplicado a experiencias políticas concretas. Alejandra Massolo (1992), socióloga argentina, en México publica sobre la lucha de las mujeres por la tenencia de la tierra y la viviend. Más adelante será reconocida por sus aportes en los temas de mujeres, género y gobiernos locales.
Los temas se sucedieron en el tiempo, se complejizaron y abarcaron no sólo en el enfoque incial de la planificacion de género, los estereotipos en la planificación, las estratégias de las mujeres, el aporte en casos de estudios, todos los cuales fueron base de aprendizajes y análisis. Más adelante también se institucionalizaron las políticas de género en los municipios. En los 80, María del Carmen Feijóo, coordinadora del Grupo de Trabajo sobre la Condición Femenina, en CLACSO, junto a Hilda Herzer y con el apoyo de IIEDAL, convocan a distintas investigadoras que contribuirán a la publicación Mujeres en la ciudad (1991), en la cual participa Ana Falú entre otras. Casi en simultáneo se organiza desde Chile el Grupo de Trabajo convocado por CIEPLAN, con la coordinación de Dagmar Raszinski y Claudia Serrano (2003), que centró el debate alrededor de los temas de gobierno local de políticas sociales y de mujeres. Políticas sociales, mujeres y gobierno local incluye un artículo sobre mujeres y vivienda en Córdoba Argentina, de autoría de Ana Falú y Mirina Curutchet; entre otras autoras y temas. Otras redes, como IULA CELCADEL, Union Internacional de Autoridades Locales, CapÍtulo Latinoamericano, con la coordinacion de Maria Arboleda, desarrolla el excelente trabajo regional de un grupo de estudios coordinado por Jeannine Anderson y Ana Falú, y ocho experiencias en distintos países de la region. Este programa es un aporte aún vigente para el campo de gobiernos locales, políticas públicas y mujeres. Hoy esto ha tenido continuidad en los programas en America Latina de Gobiernos Locales y Género impulsados desde la UIM, Union Iberoamericana de Municipalistas, con el apoyo como experta de género de Ana Falú. Se han concretado ya cuatro Cumbres de Agendas Locales de Género en Iberoamerica. Actualmente se destaca a nivel global la Plataforma Global por el Derecho a la Ciudad, cuyo Grupo de Trabajo Mujeres, Género y Diversidades es coordinado por Ana Falú. El mismo cuenta con una amplia participación internacional de redes y articulaciones. De igual manera en Argentina en el marco de Habitar Argentina, se consolida el Grupo de Trabajo Género y Hábitat. Los avances en el tema están creciendo y se consolidan. En las universidades nacionales se consolida el grupo de investigadoras de arquitecturas, urbanismo y diseño feministas y los colectivos feministas se multiplican en la región y el mundo, trabajando los temas de los derechos de las mujeres a la ciudad, la vivienda, los bienes comunes, el hábitat. Otro grupo muy vinculado a América Latina en temas de hábitat y género, es el Colectivo Punt 6, que en catalán alude al Punto 6 de la Ley de Barrios que referia a la igualdad de géneros. Este colectivo que tuvo el impulso de la Dra Zaida Muxi, hoy está integrado por un conjunto pujante interdisciplinario de jóvenes mujeres con una excelente producción.
Hábitat refiere asi a las condiciones de vida en las ciudades y asentamientos, y en estas políticas, interseccionadas por la perspectiva de género y diversidades, se debe tener en cuenta que las mujeres vivencian, circulan, sienten y disfrutan, sus ciudades en forma diferente a los varones. Siendo además las mujeres las que más buscan empleo, en general, perciben menores salarios que los hombres a la vez que poseen una doble jornada laboral (CEPAL, 2011), al asumir no solo su rol de trabajadora productiva, sino también reproductiva en su rol de madres, de cuidadoras de la infancia, de los enfermos en la familia o comunidad. En las mujeres es decisivo considerar para las politicas de hábitat, el tipo de hogar de pertenencia, el número de dependientes (no sólo hijos/as), la condición de jefatura de hogar, tipo y nivel de ingresos. Todo a lo cual es preciso sumar el conocimiento del uso del tiempo y el espacio, o sea dar cuenta de la persistencia de la division sexual del trabajo; de las condiciones de territorios en los que habitan, y en particular las violencias que se viven y perciben así como las que temen, violencia sexual que se ejerce sobre ellas, sus cuerpos, por el solo hecho de ser mujeres. A esto hay que añadir una limitación de evidencia empírica: la omisión de las mujeres en las política de hábitat, la escasa participación de éstas en la toma de decisiones sobre el planeamiento urbano, ya sean como profesionales del urbanismo o la arquitectura, o como ciudadanas. Hecho este que se extiende al conjunto de las políticas públicas que se desarrollan en los territorios locales, en una acción que las subordina y subestima y tiene un claro sesgo androcentrico y patriarcal.
María Cecilia Múnera y Liliana Sánchez Mazo (2012) afirman que el desarrollo integral implicaría pensar el hábitat desde una visión integral, sistémica, sinérgica. En este enfoque es central la identificación y reconocimiento de las potencialidades de las comunidades, vecindarios, que tienen que ver con su historia, su cultura, sus recursos y, en particular, con los vínculos de filiación que existen o se construyen entre los sujetos y entre estos y sus territorios, centrales a la vida de las mujeres, en particular aquellas en situaciones de mayor vulnerabilidad.
Fundación Soberanía Sanitaria (2019). Salud feminista: soberanía de los cuerpos, poder y organización. Buenos Aires, Editorial Tinta limón.
G. Sen - Östlin, P. (2007). “La inequidad de género en la salud: desigual, injusta, ineficaz e ineficiente. Por qué existe y cómo podemos cambiarla.” Informe final a la Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud de la OMS.
D. Tajer et al. (2019). "Varones adolescentes en la Ciudad de Buenos Aires: barreras de género en la prevención y atención de la salud"” En Revista Salud Colectiva.
D. Tajer et al (2018). "Género y salud adolescente: imaginarios y prácticas que impactan en la calidad de atención en servicios de salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” En Revista Papeles de Trabajo.
D. Tajer et al (2015). “Equidad de género en la atención de la salud en la infancia”. En Revista Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad. Santiago de Chile, vol. 14
D.Tajer- Reid, G.; Salvo Agoglia, I.; Lo Russo, A. (2016). "“Identidad de género y salud sexual reproductiva en las consultas de adolescentes en servicios de salud de la ciudad de Buenos Aires”. En Anuario de Investigaciones de la Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires, vol. XXIII.
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ANA FALÚ
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