Este léxico reúne conceptos que atañen a los estudios de género en un sentido amplio, es decir que contempla los paradigmas teóricos feministas, queer, cuir y transfeministas. Sabemos que el lenguaje nos hace sujetos mientras produce mundos, desde el feminismo se han develado sus matices sexistas, pero también el lenguaje es el que nos ha dado las herramientas para pensar otros mundos... posibles. Y allí, desde los feminismos contamos con un paradigma de pensamiento que tiene sus ideas, sus debates y sus polémicas. Las entradas contienen la heterogeneidad propia de un discurso que pendula entre lo académico y lo militante, además de que son entradas dinámicas, en constante actualización. Este léxico ha tomado como base el Nuevo diccionario de estudios de género y feminismos, coordinado por Susana Gamba y Tania Diz, en 2020 y editado por Biblos. Se realiza en el marco del proyecto Ubacyt Intervenciones feministas en la cultura literaria latinoamericana.
El artivismo es un concepto contemporáneo en constante transformación, resignificación y redefinición. La categorización del artivismo como tal es, en cierto modo reciente, sin embargo, sus prácticas, con una mirada retrospectiva, vienen desarrollándose desde hace tiempo.
Si bien es difícil establecer fronteras entre el arte y la política, ya que todo arte es político, lo que diferencia al arte del artivismo es su forma deliberada de acción pública y su compromiso con determinadas causas sociales. Podría decirse que es la fusión entre el arte y el activismo político. Aunque no remite a un tiempo histórico concreto, ni posee un origen preciso, cuenta con algunos antecedentes significativos, entre los que se puede mencionar: el desarrollo de las vanguardias artísticas (Dadá, Situacionismo, Action Art) propias del siglo pasado y los movimientos antiglobalización. El artivismo ha sido clave en convocatorias políticas y manifestaciones de colectivos vinculados con los derechos sexuales, las minorías étnicas, la ecología y el pacifismo. También fue una herramienta utilizada en espacios y culturas tan remotas y disímiles como los levantamientos populares en el norte de África y Oriente Medio, conocidos como la Primavera árabe, y en el movimiento del 15-M en el Estado español. En ambos casos, las mujeres protagonizaron las protestas y las acciones políticas que permitieron visibilizar sus demandas contra el sistema patriarcal, dentro de los reclamos generales frente al neoliberalismo, el colonialismo y la violencia institucional.
El artivismo se caracteriza por producciones artístico/estéticas disruptivas en espacios públicos y en las redes: intervenciones, performance, acciones callejeras, murales, grafitis, stencils, pegatinas, pintadas, etc.
Lo que se conoce en el presente como “artivismo feminista” mantiene una vinculación con el autoproclamado arte feminista de los 60 y 70. Las consignas del feminismo radical que enunciaban que lo “personal es político” son el puntapié para la reivindicación del cuerpo femenino, de lo subjetivo, de la performance como práctica y de la apropiación de la esfera pública.
La teórica Francesca Gargallo en su texto −1968. El arte de las mujeres− señala la Matanza de Tlatelolco en México como el acontecimiento que da origen, posteriormente, a diferentes acciones artísticas y políticas en las que las mujeres toman el espacio público a partir de intervenciones, exposiciones y performance, donde reivindican la autorrepresentación y la denuncia de su condición de sometimiento, discriminación y violencia. Aquí el artivismo y el arte feminista explicitan una diferenciación de objetivos con sus pares masculinos.
Las acciones de Mónica Mayer y Maris Bustamante, integrantes del grupo Polvo de Gallina Negra (1983), son paradigmáticas como antecedentes del artivismo y en especial del artivismo feminista.
En 1985, en Nueva York, surge el colectivo de artistas y activistas anónimas llamado Guerrilla Girls. Sus representaciones consisten en irrumpir en los espacios públicos con máscaras de gorilas y con carteles para denunciar la discriminación que padecen las mujeres en el arte y en la cultura.
Más recientemente encontramos diferentes propuestas artístico-políticas en el ámbito internacional, cuya definición se inscribe propiamente en el artivismo feminista. Desde los años 90 la noción de artivismo cobra fuerza y se impone como una categoría más en el arte contemporáneo. A continuación se hará referencia a algunas de estas propuestas.
Mujeres creando, es un colectivo feminista de Bolivia que inicia sus acciones en 1992. Se dedica principalmente a denunciar la violencia hacia las mujeres (indios, cholas, lesbianas) a través de acciones urbanas, performance y grafitis.
“La historia de las mujeres siempre ha estado encubierta, invisibilizada por el sistema al que no le conviene el cuestionamiento, el enfrentamiento y el desenmascaramiento: Mujeres Creando no quiso ser parte de eso y decidió tomar lo público, la calle, como escenario de una forma de vida en la que las utopías se abren camino entre los espinos.
Una mujer dispuesta a luchar por sus sueños y por su libertad es incontenible, la suma de las utopías de tres mujeres es invencible, sólo hace falta que esas fuerzas se encuentren”. (Mujeres Creando, 2005: 14)
Así lo describen en su libro La virgen de los deseos, María Galindo, Julieta Paredes y Mónica Mendoza, sus fundadoras.
Femen es parte de un movimiento internacional (Francia, España, Italia, Alemania, Suiza, Suecia, Polonia, Holanda, Canadá, EEUU, Brasil) que nació en Kiev, Ucrania, fundado en 2008. Sus integrantes llevan a cabo protestas en las que exponen sus cuerpos, con escasa ropa, para denunciar la explotación sexual de las mujeres, el turismo sexual y los matrimonios forzados de las niñas. Las acciones de Femen suelen ser interrumpidas por la policía y sus integrantes terminan siendo arrestadas.
En su libro, Femen. En el principio era el cuerpo, sostienen: “Femen es un movimiento internacional de valientes activistas en topless, con los cuerpos cubiertos de proclamas y los cabellos tocados con coronas de flores.
Las activistas de Femen son mujeres preparadas, tanto física como psicológicamente, para realizar tareas de humanización complejas y provocadoras. Las activistas de Femen están dispuestas a sufrir represiones. Su motivación es únicamente ideológica. Femen es el comando del feminismo, su batallón de ataque, la encarnación moderna de unas amazonas intrépidas y libres”. (Ackerman, 2013: 5).
En 2011 surge en Rusia la agrupación punk-rock Pussy Riot. Sus canciones, acciones y performance buscan ocupar el espacio público para denunciar la violación de los derechos de las mujeres, los derechos LGTBIQ y la falta de libertad de expresión. En febrero de 2012, tres de sus activistas encapuchadas ingresaron en la catedral de Cristo Salvador de Moscú e intentaron realizar un concierto en el que protestaban por la influencia de la religión, la represión y la persecución política. Las integrantes de Pussy Riot fueron arrestadas, procesadas y debieron cumplir una condena de cárcel.
Una adolescente fue violada por las fuerzas policiales de Ciudad de México en 2019. Este fue un punto de inflexión para el colectivo de mujeres y el feminismo mexicano y dio lugar a protestas masivas. En el marco de esas manifestaciones, un grupo de activistas cubrió con glitter, como forma de denuncia, al secretario de Seguridad Ciudadana.
Los reclamos tomaron las calles y las fuerzas de seguridad señalaron hechos “vandálicos” en el transporte, monumentos y espacios públicos. Las acciones e intervenciones en el patrimonio se debieron a una reacción espontánea de indignación por parte de las manifestantes, pero esto evidenció un dilema entre quienes debían reconstruir los monumentos. De allí surgió un grupo denominado Restauradoras con Glitter, un colectivo independiente integrado por arquitectas, historiadoras, historiadoras del arte, artistas, arqueólogas, y especialistas en la conservación y restauración del patrimonio cultural. Ellas solicitaron a las autoridades, a través de una carta publicada en las redes sociales, no remover “las pintas” hasta no prestar la debida atención al problema de la violencia machista. Además, en ciertos casos, reclamaban dejar algunas de las intervenciones como parte de la memoria histórica y del propio acervo cultural y artístico del país.
En 2019, en Chile, se produjo una revuelta social debido al aumento en la tarifa del sistema público de transporte. Las constantes manifestaciones y la represión policial a lo largo del país dieron origen a una performance participativa. Creada por el grupo Las Tesis (formado en Valparaíso en el denominado Mayo Feminista chileno, en 2018), Un violador en tu camino dio la vuelta al mundo y fue replicada en diferentes países y traducida a muchos idiomas y lenguas originarias.
El artivismo alcanza especial interés para el feminismo a partir de la llamada “cuarta ola”, cuya característica principal es la incorporación de nuevas actoras, una generación de mujeres jóvenes, y de colectivos que, desde diferentes y remotas regiones del mundo, universalizan las acciones feministas y las replican utilizando los recursos de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación con la finalidad de viralizarlas en las redes sociales.
En la Argentina, el artivismo mostró su potencia transformadora a partir del “Ni una menos”, de las protestas por el asesinato de Lucía Pérez, y principalmente con las manifestaciones promovidas por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Es importante señalar que el activismo político feminista no sólo adquirió masividad y visibilidad, sino que se trasladó hacia otras esferas con una intensa producción cultural y estética. Podría decirse que la participación política feminista ha incorporado un criterio nuevo, muy similar al orden de lo performático, llevado adelante de manera sistemática y no sólo como estrategia de protesta en el mundo del arte contemporáneo. En este sentido, sostiene Diana Taylor: “El performance es la continuación de la política por otros medios”. (Taylor: 2012: 115).
En el contexto contemporáneo argentino, entre la década del 90 y principios de este siglo, pueden reconocerse las acciones de los colectivos feministas: Mujeres Públicas y GAC (Grupo de Arte Callejero), que, si bien su conformación no es exclusivamente femenina y/o feminista, algunas de sus integrantes pertenecían a ambos grupos.
Las acciones más emblemáticas de GAC estuvieron vinculadas con los “escraches” a los represores de la dictadura militar argentina (1976-1983) que aún permanecían libres y gozando de impunidad. Las propuestas del colectivo estuvieron marcadas por un activismo que combinó diversas disciplinas y acciones. Señalaron las viviendas en las que habitaban los genocidas y los centros clandestinos de detención a través de carteles, murales, performance y acciones callejeras con fotografías y siluetas de personas desaparecidas, muñecos y marionetas gigantes. Sumaron a su obra la crítica a la sociedad patriarcal y la denuncia de los crímenes y violaciones sufridas por las mujeres durante el proceso militar.
El colectivo Mujeres Públicas instala en el escenario político argentino un artivismo cuya agenda es exclusivamente feminista. Se reconocen como un grupo cuyo eje de trabajo es el “activismo visual”. Una de sus primeras intervenciones la realizan en 2003 para el Día Internacional de la Mujer y se llama Todo con la misma aguja. Dicha acción consistió en pegar afiches en las calles de Buenos Aires denunciando el aborto clandestino y las prácticas riesgosas a las que se someten las mujeres de escasos recursos económicos. Toda la producción artística de Mujeres Públicas gira en torno al sometimiento, discriminación y violencia hacia las mujeres y a cuestionar la heteronormatividad impuesta por la sociedad patriarcal.
Desde sus inicios Mujeres Públicas ha recurrido a una plataforma digital (sitio web) para exponer sus trabajos y permitir al público cierta interacción y apropiación de sus obras y consignas.
Un posteo en Facebook de la artista Leticia Obeid sobre la muerte de la también artista Graciela Sacco dio lugar a la creación de la agrupación Nosotras Proponemos (2017), institucionalizado como Asamblea Permanentes de Trabajadoras del Arte. Este espacio de intervención política y artística se reconoce como parte del movimiento feminista global en sintonía con las demandas del Me Too y las grandes manifestaciones que desde 2015 se realizan en el mundo. Nosotras Proponemos denuncia la violencia sexual y los femicidios, el sexismo en la institución del arte y las diferentes desigualdades sufridas por las mujeres. Su manifiesto fundacional denominado Compromiso de práctica artística feminista contó con miles de firmas de trabajadoras del arte y la cultura de distintas regiones del país. En 2018, para reivindicar el Día Internacional de la Mujer, Nosotras Proponemos, en articulación con la dirección del Museo Nacional de Bellas Artes desarrolló una acción con apagones de media hora en todas las salas, dejando únicamente iluminadas las obras de las artistas mujeres. En esa misma intervención se entregó al público presente el manifiesto del colectivo.
En la Argentina, con el auge de la Marea Verde, en los Encuentros Nacionales de Mujeres y en diversas demandas públicas de la agenda feminista, pudieron visibilizarse acciones coordinadas o espontáneas, individuales o colectivas, propias de las prácticas del artivismo.
En cada una de estas manifestaciones puede haber pancartas, afiches, pintadas, grafitis, cantos y bailes, muñecos y esculturas móviles, intervenciones del espacio con antorchas de colores, ropas y disfraces, bodypainting, glitter y maquillaje que cubre el rostro y el cuerpo de las activistas.
En el marco de las manifestaciones, acciones y protestas para reclamar por la legalización del aborto (2018), las activistas y artistas articularon conjuntamente tácticas de exposición en el espacio urbano. Tres de las más significativas fueron la performance Las Criadas, las acciones creadas y coordinadas por Clodet García denominadas Arda, y las del emblemático grupo Mujeres de Artes Tomar.
La acción Las Criadas, llevada a cabo en dos oportunidades concretas durante las jornadas de debate político y legislativo por la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, tenía como objetivo exponer el sometimiento de las mujeres ante la prohibición de una práctica que involucra la salud sexual y reproductiva. Las Criadas está inspirada en los personajes de la paradigmática novela de Margaret Atwood popularizada en una serie televisiva. En esta acción participaron alrededor de doscientas mujeres con la vestimenta que caracteriza a las “criadas” en su transposición a la ficción audiovisual. Con túnicas rojas y cofias blancas que identifican a la figura de la criada, las mujeres se abren paso frente al Congreso para reclamar por el aborto legal, seguro y gratuito. Las Criadas fue representada por primera vez por activistas a las puertas del Capitolio en Washington. Dicha intervención, al igual que la que se realizaron en la Argentina, contó con la participación masiva de mujeres, no necesariamente adscriptas al campo específico del arte.
Por su parte, las acciones y performance del colectivo Arda, coordinado por la actriz, dramaturga y activista feminista Clodet García, se inscribían en esta misma lógica. Las convocatorias eran abiertas. Las participantes tampoco pertenecían al espacio formal del arte.
El colectivo teatral Mujeres de Artes Tomar (2011), que también intervino en las mismas manifestaciones, lo hizo a través de acciones públicas, performance, grafitis y pintadas, manteniendo este mismo espíritu de trabajo. Sus convocatorias son expuestas desde las redes y las participantes que se integran en este espacio comienzan a adquirir nociones y experiencias propias del artivismo.
El artivismo es una herramienta de fundamental importancia, tanto para el campo político como para el campo artístico. El artivismo feminista ha tomado gran parte de la lógica organizativa y de protesta de las reivindicaciones de la agenda feminista.
Ackerman, G. (2013) Femen. En el principio era el cuerpo, Barcelona: Malpaso Ediciones.
Alcázar, J. (2008) “Mujeres, cuerpo y performance en América Latina” en K. Araujo y M. Prieto(Ed.) Estudios sobre sexualidades en América Latina. 331-350. Quito: FLACSO.
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Mujeres Creando (2005) La virgen de los deseos, Bs. As.: Tinta Limón.
Mujeres Públicas (2008) “Elige tu propia desventura. La increíble y triste historia de cualquiera de nosotras”, Bs. As. sitio web: www.mujerespublicas.com.ar
MICAELA FERNÁNDEZ DARRIBA
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