Este léxico reúne conceptos que atañen a los estudios de género en un sentido amplio, es decir que contempla los paradigmas teóricos feministas, queer, cuir y transfeministas. Sabemos que el lenguaje nos hace sujetos mientras produce mundos, desde el feminismo se han develado sus matices sexistas, pero también el lenguaje es el que nos ha dado las herramientas para pensar otros mundos... posibles. Y allí, desde los feminismos contamos con un paradigma de pensamiento que tiene sus ideas, sus debates y sus polémicas. Las entradas contienen la heterogeneidad propia de un discurso que pendula entre lo académico y lo militante, además de que son entradas dinámicas, en constante actualización. Este léxico ha tomado como base el "Nuevo diccionario de estudios de género y feminismos", coordinado por Susana Gamba y Tania Diz, en 2020 y editado por Biblos. Se realiza en el marco del proyecto Ubacyt " Intervenciones feministas en la cultura literaria latinoamericana"
En 1980, Adrienne Rich, poeta y ensayista estadounidense nacida en 1926, escribe un texto fundamental para la teoría feminista: “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana” (v. HETEROSEXUALIDAD OBLIGATORIA). En él, hace una dura crítica a las ciencias sociales en general y a las teóricas feministas en particular por colaborar en sus escritos con el ocultamiento o la tergiversación de la vida lesbiana. Esta situación estaría provocada por la falta de reconocimiento de la heterosexualidad como institución política y norma social obligatoria que mantiene a las mujeres bajo el poder masculino a través del control de su sexualidad; desviando, así, el poderoso caudal de energía y poder sus- citado en la experiencia entre mujeres. De este modo puede entenderse, según Rich (2001), “cómo y por qué la opción de las mujeres por otras mujeres como fervientes camaradas, compañeras de trabajo, tribu, ha sido aplastada, invalidada y condenada al secreto y disimulo y la existencia lesbiana abandonada, desestimada o percibida en una gama que se extiende desde lo desviado hasta lo repugnante”.
La magnitud de recursos con los que se ha impuesto y se sostiene la ideología de la heterosexualidad (recursos que van desde lo discursivo, la tradición, la propaganda, la educación, en síntesis, el control de la conciencia, hasta la brutalidad física) hacen pensar a Rich “en la existencia de un enorme potencial de fuerzas contrarias que se pretende controlar”. Con el fin de dar sustento a esta idea, elabora el concepto de continuum lesbiano por medio del cual intenta articular un abanico de experiencias ginocéntricas –a través de la vida de cada mujer y a lo largo de la historia– desde donde recuperar una fuente de conocimiento y poder a disposición de las mujeres. Lo que está en juego aquí no es simplemente el hecho de que una mujer haya tenido o deseado conscientemente tener experiencias sexuales con otra mujer, sino la reapropiación del potencial emancipatorio desdibujado de la experiencia entre mujeres. Así, el continuum lesbiano puede abarcar todas “aquellas formas de intensidad primaria entre mujeres, como una energía no solo difusa sino también omnipresente en el compartir la alegría bien física, emocional o psíquica” (Rich, 2001).
El giro categórico de la propuesta de Rich consiste en haber desmontado la sexualidad femenina de la trampa de la heterosexualidad compulsiva, releyendo la experiencia lesbiana en clave política. Esto posibilitó un escenario particular para la existencia lesbiana dentro del pensamiento y el activismo feminista, al revalorizar los lazos entre las mujeres y su caudal revolucionario en la lucha contra la dominación masculina.
Véase:
A. Rich (1985), “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana”, Nosotras, que nos queremos tanto…, 3, Colectivo de Feministas Lesbianas de Madrid; (2001), “Sangre, pan y poesía”, en Prosa escogida 1979-1985, Barcelona, Icaria.
Mónica d' Uva
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