Léxica. Conceptos y debates feministas.

En este espacio se encuentran definiciones fundamentales, específicas y en discusión que atañen al feminismo en un sentido amplio e inclusivo. Las entradas contienen la heterogeneidad propia de un discurso dinámico, que pendula entre lo académico y lo militante, que está en constante actualización. Se ha tomado como base el Nuevo diccionario de estudios de género y feminismos, coordinado...

2021-10-02 Idioma: es 106 términos Publicado - Estable
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Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe

Notas
Nota de alcance

Los EFLAC tienen lugar cada dos o tres años en alguna ciudad de América Latina, desde 1981, cuando se realizó el primero en Bogotá, Colombia. A partir de allí los hubo en Lima, Perú (1983); Bertioga, Brasil (1985); Taxco, México (1987); San Bernardo, Argentina (1990); Costa del Sol, El Salvador (1993); Cartagena, Chile (1996); Juan Dolio, República Dominicana (1999); Costa Rica (2002); Selva Negra, Brasil (2005); México (2009); Bogotá, Colombia, (2012); Lima, Perú (2014); Montevideo, Uruguay (2017).
Cuando se comienza a organizar el primer EFLAC, Colombia tenía grupos feministas activos tanto en Medellín como en Cali, en una época en que varios países de la región estaban bajo dictaduras militares. Según cuentan sus organizadoras, la idea surgió de Johana Machado, venezolana del grupo La Conjura. Ella insistía con que había necesidad de un espacio propio, de encontrarse con feministas de América Latina para conocerse, para saber acerca de sus trabajos y experiencias. Se eligió Colombia porque era más barato que Venezuela; de todos modos no existían muchas opciones.
Quedó claro desde un principio que sería un encuentro que rompiera con las formas tradicionales de hacer política, no un congreso. El objetivo fue realizar un evento amplio de mujeres con una práctica feminista, para intercambiar experiencias, identificar problemas y evaluar acciones, así como plantear proyectos a futuro. Se organizaría en talleres que abarcarían las temáticas de: feminismo y lucha política; sexualidad y vida cotidiana; la mujer y el trabajo; la mujer, la comunicación y la cultura. Se logró, luego de ríspidas discusiones, que el Encuentro se denominara “feminista” y, aunque parezca mentira, las invitaciones fueron cursadas por correo postal a los contactos feministas que se tenían; esos contactos a su vez hacían conocer la propuesta a mujeres que pudieran interesarles. Se enfatizó además que la participación era a título personal.
Se llevó a cabo entre el 16 al 19 de julio de 1981 con la presencia de 250 mujeres, en una escuela para trabajadores rurales perteneciente a la central obrera, en las afueras de Bogotá. 
Las discusiones más acaloradas tuvieron que ver con la autonomía del movimiento feminista, “autonomía” que en ese momento significaba “autonomía de los partidos de izquierda”. Es decir la necesidad de contar con un movimiento feminista que luche políticamente por demandas específicas, lo cual no desmerece el reconocimiento de las luchas por el cambio estructural.
Este EFLAC fundante, será recordado porque señaló el camino a los que siguieron y por algunas de sus resoluciones, como la de instaurar al 25 de noviembre como Día Internacional de No Violencia contra las Mujeres.
Dos años después, siete mujeres tomaron la tarea de realizarlo en Lima, Perú. Se designaron como coordinadoras a algunas referentes teóricas del feminismo, con la idea de organizar los talleres de manera más estructurada, a partir de un eje común: el patriarcado. Se sostenía que la complejidad de la realidad de las mujeres sólo cobraba sentido a la luz del concepto de patriarcado. Así, los 21 talleres se denominaron Patriarcado y Familia, Patriarcado e Iglesia, Patriarcado y Trabajo Asalariado, etc. “Lesbianismo”, propuesto como “mini taller” por las participantes, fue el más convocante.
El tercer EFLAC reunió en Bertioga (Brasil) a 900 mujeres alrededor de “Nuestros feminismos”, “Nuestros cuerpos, nuestros deseos”, con una fuerte presencia del arte, del teatro y de la danza, que se sucedían entre taller y taller. Fue un encuentro recordado como ideal, pero también en el que 100 mujeres faveladas exigían entrar el él; acción que para las organizadoras fue producto de la manipulación de los partidos políticos. 
A Taxco México (1985) llegaron 1500 mujeres, muchas de América Central, de países en guerra como El Salvador y Guatemala, o asediados por el imperialismo norteamericano, como Nicaragua. En la mayoría de ellos con mujeres viviendo en condiciones extremas y donde los derechos más elementales no se respetaban.
La presencia de una notoria heterogeneidad evidenció que no sólo asistieron mujeres de grupos feministas autónomos. Había mujeres provenientes de movimientos sociales, de partidos políticos, sindicatos, funcionarias, entre otras, lo que profundizó el debate apenas esbozado en encuentros anteriores respecto de la masividad versus la profundización de las discusiones.
Un grupo de feministas redactó un documento, en el transcurso del Encuentro, llamado “Del amor a la necesidad”, donde caracterizaban lo que las autoras denominaron “los mitos del feminismo”: “a las feministas no nos interesa el poder”; “las feministas hacemos política de otra manera, diferente y mejor que los hombres”; “todas las mujeres somos iguales”; “hay una unidad natural por el hecho de ser mujeres”; “el feminismo es una política de las mujeres para las mujeres”; “cualquier pequeño grupo es el conjunto del movimiento”’; “los espacios de mujeres son en sí mismos garantía de un proceso positivo”; “porque yo, mujer, lo siento, es válido”; “lo personal es automáticamente político”; “el consenso es democracia”.
El V EFLAC tuvo lugar en San Bernardo, Argentina en 1990 y fue organizado por feministas de Argentina y Uruguay. Asistieron 2500 mujeres de todo el continente americano, (incluso de Haití y Jamaica, a pesar de sus barreras lingüísticas), las habituales presencias europeas e insólitamente de Chipre, Turquía y Corea del Sur. 
Comenzaba una década marcada por la profundización de las políticas neoliberales en toda América Latina, con su consabida secuela de pobreza y desprotección para amplios sectores de la población. Además, se estaban preparando los fastos conmemorativos de los 500 años del “descubrimiento” de América, lo que puso en marcha variadas movilizaciones de los pueblos originarios y afrodescendientes, cuyas mujeres estuvieron presentes con sus demandas en numerosos talleres del Encuentro.
También fueron notorias las presencias de mujeres de partidos políticos tanto de Argentina como de América Latina y del Caribe y de organizaciones de Derechos Humanos.
El Encuentro posibilitó la reunión de las redes existentes y la creación de nuevas como Mujeres Sindicalistas, Mujeres de Partidos Políticos, Mujeres que trabajan en Medios de Comunicación, Mujeres Negras Latinoamericanas y del Caribe, etc.
La problemática del aborto estuvo presente en diversos talleres de los que surgió la Declaración de San Bernardo, documento que dio origen a la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe para la movilización por el Derecho al Aborto. En este documento se enfatiza que tanto la anticoncepción como el aborto legal son derechos humanos. Se declara el 28 de septiembre “Día por el derecho al aborto de las mujeres latinoamericanas y del Caribe”, día propuesto por feministas de Brasil, para recordar que 28 de setiembre de 1871, se promulgó la llamada “ley de vientres”, que otorgaba la libertad a niños y niñas nacidas de una esclava. Se alienta a crear comisiones por el derecho al aborto en cada país y/o apoyar a las existentes y se hace un llamado a los organismos de Derechos Humanos para que incorporen la defensa de los derechos reproductivos, incluyendo el aborto.
El EFLAC de El Salvador, realizado en 1993, en un contexto muy delicado: la guerra civil había terminado con la desmovilización del Frente Farabundo Martí, pero los sectores de extrema derecha que nunca están de acuerdo con la paz, boicotearon activamente el Encuentro, llegando a graves amenazas hacia las participantes que motivaron la intervención de los Cascos Azules de Naciones Unidas.
Esta vez, la cercanía con la Convención Internacional de la Mujer, que tendría lugar en 1995 en Beijing, incentivó discusiones acerca el estado actual del movimiento feminista latinoamericano, enfrentado a “autónomas” e “institucionales”. El reclamo de las primeras era que el movimiento feminista se había alejado de la rebeldía cuestionadora que lo había caracterizado en sus inicios, que ya no estaba compuesto por grupos autónomos sino por organizaciones no gubernamentales (ongs) articuladas en redes, muy influenciadas por los organismos internacionales que determinan qué temas son importantes. 
Por otro lado, las llamadas institucionales señalaban que los desafíos que enfrenta el feminismo en esta etapa no son los mismos que en los años 70 y 80. Afirmaban que se debía recurrir a diversas estrategias desde una autonomía activa, propositiva y negociante, potenciando la capacidad de interlocución y de propuesta hacia lo público desde los diferentes espacios y vertientes del movimiento; presionando por la implementación de acciones afirmativas y cuotas de participación.
El VII Encuentro (1996) en Cartagena, Chile fue organizado por la corriente autónoma y de las 700 mujeres del primer día sólo quedaron 400 en la segunda jornada, lo que denotó el malestar que había entre muchas de las presentes. 
Lo que en El Salvador fueron ricas propuestas y un llamado de atención hacia algunas prácticas feministas cuestionables, en Cartagena fue violencia, verdades a medias y mucha mala fe. Un discurso circular por parte de las autónomas, que giraba alrededor de algunos temas de manera reiterativa y cerrada, que no respondía a las preguntas fundamentales respecto al contexto en que las feministas debíamos actuar.
Allí también se decidió realizar encuentro del feminismo autónomo latinoamericano y del Caribe, cuya organización fue asumida por Mujeres Creando y tuvo lugar en Sorata, Bolivia, en octubre de 1998. Estuvieron presentes sólo 60 mujeres de las cuales 15 estaban relacionadas con la organización. Por desacuerdos con la metodología del Encuentro y ciertas conductas de las organizadoras que caracterizaron como violentas, 11 participantes se retiraron del mismo, entre ellas Ximena Bedregal, que fue una de las principales impulsoras de la corriente autónoma.
Estos encuentros autónomos no se siguieron realizando periódicamente. Hubo sí, encuentros paralelos en dos oportunidades, cuando se realizó el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe en México, en 2009 y dos años después en el siguiente, en Colombia. Se dio también la paradoja de mujeres que iban al “autónomo” y al “de siempre”.
En el Encuentro siguiente (1999) en República Dominicana, se trabajó a partir de tres ejes: “el feminismo frente a los viejos y nuevos modelos de dominación”; “el feminismo como movimiento social” y “perspectivas del feminismo latinoamericano y del Caribe”, con una metodología que privilegiaba trabajar de una manera más sensorial, más corporal.
Contó de manera mucho más visible con la presencia de las feministas jóvenes organizadas en sus propios talleres, cuyas conclusiones fueron leídas en la plenaria final. La diversidad del Caribe multiétnico, con mujeres que hablaban francés e inglés enriqueció el Encuentro a la vez que mostró las dificultades para incluir y articular esa diversidad.
Costa Rica, nos recibió en 2002 con un Encuentro dispuesto a discutir el impacto de la Globalización en la vida de las mujeres.
El Encuentro de Selva Negra en Brasil, (2005) fue convocado con una consigna muy amplia “Feminismo y Democracia”, si bien hubieron paneles centrales más específicos como “Feminismo y estrategias para enfrentar el racismo”; “Feminismo y etnocentrismo”; “Feminismo, juventud y poder” y “Feminismo, sexualidad y lesbianismo”. Este X Encuentro, (un tanto opaco y poco recordado) va a ser el que decidió que podían entrar mujeres trans en el futuro.
En México, en 2009, se realizó el XI EFLAC, cuyo tema convocante fue el Fundamentalismo, que levantó muchas críticas, dado que es una categoría que invisibiliza otros problemas sociales y que está muy vinculada a políticas de seguridad imperialistas, además de ser una imposición de los organismos internacionales. Paralelamente hubo uno autónomo y otro socialista en los días previos.
Esta división entre EFLAC y encuentro autónomo volvió a repetirse dos años después en Bogotá, Colombia. El evento oficial fue realizado en un hotel que pertenece a los militares retirados y concesionado a una cadena hotelera internacional, lo que fue muy criticado, más allá de las buenas intenciones de las organizadoras. 
Aparentemente, no volvieron a surgir los encuentros “paralelos”, ya que en 2014, el EFLAC de Lima se vivió de manera menos conflictiva. Los ejes para discutir reflejaron las preocupaciones en esta etapa político-económica de América Latina: interculturalidad crítica, sostenibilidad de la vida y las reflexiones alrededor del cuerpo-territorio. Hubo plena conciencia del recrudecimiento de la violación a los Derechos Humanos, en especial los de las mujeres, como es el caso de la persecución y cárcel a las mujeres que abortan en El Salvador, a quienes defienden sus territorios de la voracidad capitalista, precariedad laboral, etc.
En 2017 se llevó a cabo en Montevideo, el XIV EFLAC, que fue multitudinario y estuvo muy bien organizado. Sus 10 asambleas matutinas y sus múltiples talleres por las tardes, dieron cuenta de la necesidad de contar con nuevas herramientas para enfrentar los graves problemas que atraviesan la vida de las mujeres en América Latina. Desde la organización se propuso “Unir la palabra y el cuerpo en movimiento, la reflexión y la acción, recuperar las culturas locales, territoriales, y las formas de ser y estar en tanto persona/colectivo”.
Hemos visto que los Encuentros han sido terrenos de disputas que atraviesan sus casi 40 años de vida. En ellos, se forjaron identidades, se adquirieron herramientas políticas y un lenguaje común como feministas latinoamericanas. Menos atención se ha puesto en el aporte de los Encuentros a la reflexión y construcción de conocimiento, Al hecho de que en sus talleres y plenarias aparecieran de manera apasionada discusiones que llegaron más tarde a la academia: la interseccionalidad de la mano de una mujer indígena o afrodescendiente que explicaba sus vivencias sin poder escindir ser mujer de ser negra o campesina indígena; la relación entre feminismo y lesbianismo, entre feminismo y movimiento popular de mujeres; feminismo y el Estado; la crítica al financiamiento dirigido hacia algunos temas; las consecuencias del extractivismo en las comunidades; la noción de cuerpo-territorio, por nombrar sólo algunas. 
Cuando miramos esta historia fascinante de los Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe, vemos que porfiadamente resisten los diagnósticos pesimistas. Los intentos por hacer algo diferente no prosperaron, a pesar de constituir un llamado de atención valioso. La necesidad de vernos personalmente persiste a pesar de los cambios tecnológicos que hacen posibles otros tipos de comunicación.
Así como el EFLAC de Bertioga (1985) tuvo consecuencias directas en la metodología del I Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina que se realizaría un año después, la asistencia de las feministas de la región incidió en sus países, alentando la militancia, proponiendo acciones, formando redes formales e informales. Esos días felices, viendo a compañeras tan diversas, pensando y gozando juntas es algo extraordinario que nos llena de energía.

Nota bibliográfica

Álvarez, S., E. Jay Friedman, E. Beckman, M. Blackwell, N. Chinchilla, N. Lebon, M. Navarro, M. Ríos Tobar. (2003). “Encontrando os feminismos Latino-americanos e caribenhos”. En Estudos Feministas, 11(2). 
Bustamante, X. (2010). Del XI EFLAC y otros demonios. En Debate Feminista. Nº 41. 
Navarro, M. (1982) “El primer encuentro feminista de Latinoamérica y el Caribe”
En Magdalena León (ed.) Sociedad, subordinación y feminismo. Debate sobre la mujer en América Latina y el Caribe. Bogotá, Asociación Colombiana para el Estudio de la Población. Pp. 261-266.

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MÓNICA TARDUCCI

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MÓNICA TARDUCCI (2026). "Encuentros Feministas Latinoamericanos y del Caribe". En: Tania Diz. Léxica. Conceptos y debates feministas.. UBA. FFyL. Buenos Aires. https://terminologias.filo.uba.ar/vocabs/1021/term/49. Última modificación: 2026-10-29 19:36:47.

02/10/2021

Fecha publicación

29/10/2026

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