Léxico crítico de estudios de género y feminismos

Este léxico reúne conceptos que atañen a los estudios de género en un sentido amplio, es decir que contempla los paradigmas teóricos feministas, queer, cuir y transfeministas. Sabemos que el lenguaje nos hace sujetos mientras produce mundos, desde el feminismo se han develado sus matices sexistas, pero también el lenguaje es el que nos ha dado las herramientas para pensar otros mundos...

2021-10-02 Idioma: es 107 términos Borrador
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Anencefalia y daño psíquico en la madre

Notas
Nota de alcance

Anencefalia significa ausencia del encéfalo. Se trata de una malformación del tubo neural que aparece entre el sexto y el vigésimo sexto día de la gestación. Se caracteriza por la ausencia completa o parcial de la bóveda craneana y diverso grado de malformación y destrucción de los esbozos del cerebro expuesto. Hay ausencia de hemisferios cerebrales y de los tejidos craneales que los encierran, con presencia del tronco encefálico y de porciones variables del diencéfalo. La superficie nerviosa está cubierta por un tejido esponjoso degenerado.

La madre a quien se le informó que la

criatura que lleva en su vientre es un ser anencefálico no ignora que su crecimiento dentro del útero lo conducirá a la muerte inmediatamente después de parido, o so- brevivirá un breve tiempo en condiciones ajenas a la caracterización de un ser hu- mano. Sabe que ella está gestando un ser cuyo crecimiento implica una sentencia a muerte. La paradoja tiñe con su horror las vivencias maternas cuya gravidez se incorpora en la categoría descripta por Sigmund Freud (1981) como lo siniestro. La gestación, transformada en aliento de un ser que crece transportando la muerte y la deformación en el interior del cuerpo materno, para morir inme- diatamente después de nacido, sintetiza la idea freudiana de lo ominoso. En ella se conjugan el desvalimiento del feto y la decisión de la madre en la alternativa de continuar hasta el momento del naci- miento o elegir un parto prematuro. Los efectos paradójicos que se suscitan en la madre a partir del diagnóstico así como los conflictos éticos que surgen debido a la posibilidad de elegir un parto prematuro posicionan el tema como paradigmático de la BIOÉTICA (v).

Cuando lo engendrado –valioso en – se enlaza con la progresiva producción anticipatoria de la muerte, el útero se convierte en disvalor. Porque el emba- razo, el parto y el nacimiento, a mayor desarrollo fetal (lógicamente asociado al parto y al nacimiento), incrementan la cercanía de la muerte.

Es posible comprender y presenciar cómo se instituye un territorio catastró- fico para quienes son sus protagonistas: madre, padre, hermano/a de ese ser. Desde una perspectiva que analice el psiquismo de quienes engendraron a la criatura que se tornará anencefálica, es posible proponer la tesis del daño psí- quico como padecimiento de la familia que transita por este sufrimiento. Para la mujer la catástrofe psíquica reside en sobrellevar el crecer muriendo de ese ser vivo, como un proceso que se desenvuelve dentro de ella. Un proceso que conduce al progresivo deterioro de la capacidad de humanizarse que padece ese feto, al que, sin embargo, ella humanizó si lo invistió como su hijo. Sea que la madre decida solicitar la interrupción de la gravidez o continuar con ella, el proceso psíquico que se instala incluye estos con- tenidos. Se genera un colapso en el yo de la mujer porque se deteriora el sentido de continuidad de la propia vida y se crean interrogantes acerca de la propia identidad como sujeto maternante: ¿qué es ser madre?

Las sentencias que no autorizan un parto prematuro comparten la que Joseph Flet- cher (1973) denominó falacia vitalista y a la que considera idólatra, en tanto conduce a jurar fidelidad a la existencia biológica y no a los valores y las caracte- rísticas humanas. Las argumentaciones que apelan a la santidad de la vida –que forman parte de los recursos teológicos– distinguen entre la sacralidad de la vida humana biológica y la elegida por cada sujeto. La decisión acerca del destino del anencefálico corresponde a la mujer que 

lo lleva en su vientre, sin que tal derecho excluya el diálogo con el varón correspon- sable del engendramiento. Si se otorga prioridad a la sobrevida del feto anen- cefálico, la mujer quedará posicionada como el recipiente. José Luis Manzini (2001) aporta un criterio esclarecedor. No hace falta descalificar al feto anencefálico como persona para justificar la interrup- ción del embarazo. Basta con reconocer el conflicto de intereses y decidir bien cuál es el que hay que priorizar (v. ABORTO y MATERNIDAD).

Nota bibliográfica

S. Cechetto (2001), Teoría y práctica del consentimiento informado, Buenos Aires, Suárez. E. Giberti (1982), “Ma- ternidad e ideología obstétrica”, Temario Psicopatológico, 4, 18. E. Giberti (1985), Prólogo a D. Defey (comp.), Duelo por un niño que muere antes de nacer, Mon- tevideo, Roca Viva. – E. Giberti (1994), “El problema de la información en el diagnóstico prenatal”, i Jornadas sobre Ecografía, Montevideo. – E. Giberti (1999), “Introducción al estudio de la víctima”, Revista Argentina de Victimo- logía, 18, Córdoba. P. Hooft (2001), “La bioética y el derecho aunados en mitigar el dolor humano. La anencefalia a la luz de los derechos humanos y la bioética”, Jurisprudencia Argentina, 6242. – J.L. Manzini (2001), “Aportes para una dis- cusión bioética acerca de la interrupción del embarazo anencefálico”, www.aabio- etica.org/m2.htm.

mención de responsabilidad

Eva GibErti

Vista gráfica de relaciones

02/10/2021

Fecha publicación

18/08/2026

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